¿Existe la obligación de cuidar a un otro vulnerable que lo necesita? ¿Alguien puede desentenderse de la necesidad de garantizar una vida digna a quienes requieren ser cuidados y a quienes se requieren para cuidar? Pues parece que sí, a la vista de la realidad de las personas que reciben y prestan cuidados. Este libro se suma a los discursos jurídicos, populares y académicos, dirigidos a enfatizar la relevancia de una adecuada organización social de los cuidados y a ensayar una regulación jurídico-política para los mismos, sobre todo desde la perspectiva de algunas cuidadoras profesionales. Al mismo tiempo, este libro también busca superar la frustración de analizar y perseguir un reconocimiento de los derechos del cuidado y una sistematización de sus garantías que se aleja a cada paso que damos. En cambio, se reúnen aquí investigaciones sociojurídicas realizadas en dos campos que constituyen actividades esenciales para el sostenimiento de la vida y que están protagonizados por mujeres de clases populares y a menudo migrantes: el de empleadas de hogar y el de camareras de piso en hoteles. El estudio de las reclamaciones judiciales y de las acciones político-sindicales que protagonizan estos grupos, así como de los imaginarios sobre el cuidado, nos permite conocer el estado de algunos de sus derechos en la práctica. Veremos, entonces, que la efectividad de los derechos sociales en este ámbito no depende solo del contenido de las normas laborales y mucho menos de sus buenas intenciones, sino más bien del poder de estos grupos, de su capacidad para mantener circuitos en los que impugnar el rol que se les asigna. En último término, depende de nuestra capacidad para construir instituciones sociales a través de las que reclamar vulneraciones de derechos que de otro modo quedarían impunes y hacer valer, así, derechos que cuentan con garantías muy débiles, pero que sí se fortalecen en la medida en que conocemos más su realidad.