En este volumen el profesor Granger, Premio Nobel de Economía en el año 2003 (compartido con Robert F. Engle), plantea con toda crudeza que el desarrollo de la economía como disciplina es para poder influir en la economía real y que para ello necesitamos modelos empíricos que necesariamente serán muy rudimentarios. A pesar de ello, su construcción requiere la conjunción de la teoría económica, el análisis econométrico y el conocimiento institucional. Además, el autor subraya que en la práctica se concluirá con mas de un modelo razonable y adecuadamente contrastado con los datos muestrales. En este contexto surge la pregunta de cómo se puede saber que un modelo empírico tiene algún valor, y para tratar de responderla se desarrolla el proceso de evaluación de modelos. El enfoque en la evaluación de modelos que defiende Clive Granger es determinante. La aplicación exhaustiva de contraste estadístico sobre la especificación y posterior validación de un modelo no es suficiente, aunque actualmente eso resulte ser ya una tarea muy compleja en sí misma. Con ello sólo se debate la calidad aparente del modelo. La evaluación de un modelo debe abarcar además un análisis de la calidad de los resultados obtenidos con el modelo cuando este se utiliza para tomar decisiones. Esta última orientación se apoya fuertemente en la evaluación del desempeño predictivo de los modelos. Este programa, planteado y explicado en esta obra, supone un cambio muy importante en la forma dominante en la actualidad sobre la construcción de modelos empíricos, en la que se suele ignorar el propósito para el que se construye un modelo, que para Granger es el de servir de <>. El interés del mensaje de este libro queda ilustrado al plantearse en su último apéndice la posibilidad y problemática de la política económica.