
Última actualización: 1 de julio de 2008
Saltar al contenidoEn 1847, dos barcos de la Armada británica, el HMS Erebus y el HMS Terror, que navegaban bajo el mando de sir John Franklin, están atrapados en el hielo del Ártico. En [...]
Estimado lector, estimada lectora:
Aunque el uso habitual de un texto como éste es describir las características de la obra, por una vez nos tomaremos la libertad de hacer una excepción a la [...]
Reseña:
I: EL PROGRESO DE LA ECONOMÍA ESPAÑOLA : El último cuarto de siglo ha transformado a nuestro país en una economía moderna, plenamente incorporada a la realidad económica global e integrada en un proyecto ambicioso, como es el euro. Esta evolución no ha sido casual, sino que es el resultado de las decididas apuestas de la economía española: por un lado, la consolidación de nuestra apertura externa y nuestra activa participación en el proceso de construcción europea, y, por otro, la estabilidad macroeconómica y el protagonismo del mercado como mecanismo de asignación de recursos. En consecuencia, se ha demostrado que la mejor forma de garantizar la estabilidad y el progreso de una sociedad moderna y sentar las bases para la creación de empleo y de bienestar es fomentando la iniciativa privada, la libertad de empresa, el derecho de propiedad, la apertura económica, la extensión de la competencia y la racionalización y subsidiariedad del papel del sector público en la economía II: TRANSFORMACIONES SECTORIALES E INSTITUCIONALES EN ESPAÑA : Uno de los cambios más importantes que se han producido en España en los últimos 25 años ha sido el abandono del intervencionismo estatal característico de épocas pasadas y el creciente protagonismo de la iniciativa privada (mediante la liberalización de los mercados de bienes, servicios y factores), con la consiguiente supresión de las trabas que impedían, tradicionalmente, la adecuación de la oferta a los retos impuestos por el aumento de la competencia y la revolución tecnológica. De hecho, el actual ciclo expansivo que disfrutamos, con tasas de crecimiento del PIB y del empleo muy superiores a las registradas en las naciones de nuestro entorno, incluso en momentos de debilidad de la actividad económica a escala mundial, se debe, sin duda, al éxito de las reformas estructurales acometidas, encaminadas a liberalizar el tejido productivo y adaptarlo al nuevo entorno competitivo y global, máxime en el contexto de la eurozona, donde la flexibilidad de los mercados es fundamental para afrontar posibles choques asimétricos.