
Última actualización: 1 de julio de 2008
Saltar al contenidoEn 1847, dos barcos de la Armada británica, el HMS Erebus y el HMS Terror, que navegaban bajo el mando de sir John Franklin, están atrapados en el hielo del Ártico. En [...]
Estimado lector, estimada lectora:
Aunque el uso habitual de un texto como éste es describir las características de la obra, por una vez nos tomaremos la libertad de hacer una excepción a la [...]
Reseña:
¿Dónde están los límites del lenguaje? Agua viva es una vivencia no una reflexión sobre esos límites. Para avanzar más allá, en busca de la «entrelínea», la voz femenina que nos habla deberá pedir auxilio a la música y sobre todo a la pintura para acercarse al it, ese punto central de lo vivo que Clarice Lispector persiguió en todas sus obras. Vaga epístola a un destinatario mudo, Agua viva supera en todo momento las fronteras de esa amplia familia de las cartas de desamor a la que en parte pertenece. Más allá de la pasión, el texto apunta -con todas las armas: palabra, color y nota- al centro de la vida y desafia a la muerte con su defensa de la alegría, «respondo
a toda esa infamia con la alegría». Ni novela, ni carta, ni diario, aunque sea también todo eso, Agua viva es un catálogo de las angustias de la modernidad y también de su superación a través de ese «renacimiento» que implica necesariamente la reinserción de lo humano en esa «agua viva» que fue el núcleo esencial del que surgió la vida.