
Última actualización: 18 de marzo de 2010
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Reseña:
En el siglo XVII, Hobbes escogió la imagen del Leviatán, un bíblico dragón marino, para representar a los Estados absolutistas. Hoy, tras el paréntesis del capitalismo organizado, convivimos con un nuevo monstruo, el neoliberalismo, escondido bajo el disfraz del mercado omnipotente y el mito del consumismo. Como un nuevo sentido común, se alimentó de la falta de credibilidad de las alternativas. Un Estado al servicio del beneficio privado fue su celador. Bajo ropajes democráticos, regresó la violencia y la exclusión de otras épocas. Pero el Estado sólo es un reflejo de los conflictos sociales. Una sociedad diferente termina expresándose en un Estado diferente. La América Latina en transformación es un ejemplo de avance. La Europa estancada, su elocuente negativo. Si el neoliberalismo utilizó la palanca del Estado para hacer jirones sus ropajes sociales, se trata ahora de recuperar el control estatal para que el pueblo, consciente y empoderado, se haga con las riendas de su camino político, sin olvidar que debajo de los disfraces del Leviatán siempre está, en cualquier caso, la realidad del poder.